El mayor

 Nació un 24 de diciembre. Se le impulsó como guardián de los secretos y asumió el papel más cándido que puede ostentar un hermano, ser el primero en todo; allanar el camino para que otros anden; tropezar a propósito con el fin de ser ejemplo. 

Halló en las mujeres su deleite y placer más extenso, solo equiparable a bailar. Por el danzar de su cuerpo  es que le conocí en pleno, ya que en sus amores siempre fue discreto.

Emprendió su viaje hacia sí mismo a golpe de timón, fueron duras todas las experiencias y de ellas quiso enseñarme con consejos de sabio, mostrando simpatía por los progresos y dejando que encontrara mi camino.

Su caracter de líder lo puso al frente de las obras que le encomendaron. Asumió sus actos con valor y eso le ha dado el aprecio de aquellos que han decidido conocerle.

Solo tengo palabras de agradecimiento para las incontables tardes en que me enseñó a bailar, sin saber, hasta ahora, que yo lo hacía más por su compañía fraterna. Jamás aprendí a bailar como él.

Para mí hay muchas formas de llamarle, según mi estado de ánimo le nombro, pero eso queda entre nosotros.


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