Te juro que era un sueño

-¡Pero si soy tu abuela!, chamaco, hacedme caso, están pasando cosas y vos ahí sentado sin llamarla.


-¿Abuela? Nunca te había visto y en eso de hacerte caso, humm... ¿qué cosas están pasando pues?


-Nada, que me estáis olvidando, nada más ¿os parece poco? ¿Acaso no os parece escandaloso semejante acto?


Sin mirarla, atrapado por el insomnio de una noche jugando LOL; tratando de adivinar si era o no la abuela, de quien mi madre tantas veces me habló, intenté contestar de una forma prudente y coherente, respetándole el fuero que da ser una pariente mayor. 


-Mire abuela, yo le prometo ponerle una veladora pero dígame, mínimo, ¿cómo se llama usted y por qué habría de recordarla?


Como si de un trueno se tratara, su voz resonó en mi modorra de las 4 de la mañana. 
-!Soy BEATRIZ! 


Subí el entrecejo con cara de what! y ella citó un párrafo de la Divina comedia. 

-"Yo soy Beatriz, la que te hace caminar, vengo del cielo al que deseo volver. Amor me ha puesto en movimiento y Amor me hace también hablar."


Fue entonces que entendí su enojo. 


Por fin desperté. Sin abrir los ojos pasé mi mano por el otro costado de la cama buscando su mano, la percibí cálida, suave y apacible; ella se despertó y como todas las mañanas me preguntó ¿qué soñaste?


Le dije sin pensarlo demasiado, -soñé con Beatriz.


Ahora son las 12:15 del día y todavía no hallo la manera de hacerle entender que yo hablaba de la mujer de Dante. 


-Amor, te lo juro, era un sueño.

Comentarios

  1. Felicidades, Mtro. Manuel. La improvisación quizá es, por mucho, una de las mejores herramientas que la inspiración sea a la que se pueda recurrir. Su Beatriz, la del sueño, seguro ríe desde el cielo.

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